Es arriesgado que un candidato exprese sus opiniones sobre los temas. Cada persona tiene sus propias convicciones. Pero incluso si no está de acuerdo con las posturas que he expresado, debería votar por mí, Kevin McCormick, para vicegobernador.

Considere el voto como una decisión estratégica. Los medios de comunicación nos dicen que debemos "votar según nuestra conciencia" o votar por un partido para evitar que el otro gane; que votar por candidatos de terceros partidos es un voto "desperdiciado". Sin embargo, el electorado está dividido casi por igual entre los dos partidos tradicionales, y hay más independientes que partidarios de cualquiera de ellos. Un voto por un candidato de un tercer partido es un voto que un candidato tradicional habría podido ganar si hubiera atendido los intereses de ese votante. Basta con un 3% de los votos para que un candidato de un tercer partido envíe un mensaje claro al sistema: necesitan prestar atención a estos votantes. Lejos de ser un voto desperdiciado, el voto por un tercer partido puede cambiar la dirección y la agenda de las políticas públicas. No permita que su voto se dé por sentado, pero comprenda que la política electoral es un proceso gradual.

Los asuntos políticos más importantes giran en torno a los recursos y el dinero, no a las identidades ni a las rivalidades partidistas. Los medios enfatizan las identidades y las rivalidades partidistas, mientras ignoran o tergiversan las cuestiones de recursos y dinero. Actualmente, las corporaciones y las burocracias controlan tanto los recursos como el dinero, y se espera que el público trabaje más, pague más y se conforme con menos. El gobierno de Texas está controlado en gran medida por intereses particulares —agencias estatales manejadas por cabilderos corporativos— y las corporaciones y burocracias manipulan el sistema para su propio beneficio.

Los partidos tradicionales, ya sean republicanos o demócratas, continuarán sirviendo a intereses particulares a menos que los votantes exijan acción votando por candidatos de terceros partidos. Los partidos tradicionales calculan cómo ganar elecciones. Si las palabras, la política identitaria y los gestos simbólicos bastan para ganar votos, eso es lo que los votantes obtendrán. Los votantes deben demostrar que desean mejores servicios públicos votando por candidatos de terceros partidos.

Creo que podemos revertir el control de los intereses particulares y restablecer el servicio público como el propósito fundamental del gobierno. Es un proceso que comienza con reformas cruciales: reformar el proceso electoral para recompensar el servicio público en lugar de la división partidista, y reformar el sistema fiscal para lograr tasas impositivas asequibles y servicios públicos valiosos. La política de transporte debe permitir alternativas de movilidad y alinear la infraestructura con las necesidades ciudadanas. Nuestro enfoque agrícola debe revitalizar la economía rural y promover la responsabilidad ambiental. Debemos diseñar cuidadosamente los incentivos de nuestro sistema para que se recompense el servicio público y se desincentive la manipulación de los intereses particulares.

Sea cual sea su opinión, cuantos más votos reciba Kevin McCormick para vicegobernador, mayor será la probabilidad de que el gobierno de Texas priorice el servicio público.

Gracias.